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La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

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La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

Mensaje por Victoria Maguire el Lun Sep 19, 2011 5:45 pm

Pese a la decadencia recaída sobre toda Inglaterra con el pasar del tiempo y sus consecuencias, Londres aún permanecía teniendo un encanto particular que la hacía una ciudad deleitable y atractiva, incluso estando la misma entre las cuestionables palmas del conocido Clan XVIII.
Y sí, me era inevitable caminar por los alrededores londinenses degustando tal amargura en el paladar, pues en mi interior se generaba cierta molestia al no comprender muchas de las estrategias de Lydia para con el poderío del Clan XXV.
Pese a su aparente firmeza y frialdad implacables, para ella todo radicaba en la unión y bienestar de los miembros a los que lideraba. Para mí personalmente, la unión no era más que la conformación de un pesado engranaje que diera paso a una expansión segura, de la mano de un gigante imbatible que monopolizara todo, absolutamente todo.
Pero claro, sabía que no era momento oportuno para martillar todas esas camufladas ideas mías en el cerebro de a quien servía tan fielmente, disfrazando mis verdaderas intenciones en una lealtad ciega, indiscutible y que ni siquiera la misma Lydia Antipova pondría jamás en duda. Todo giraba en torno a la bendita espera, a encontrar el segundo preciso, el instante de vulnerabilidad exacto.

Mientras aquellos planes volvían a su estado de reposo, aprovechaba astutamente el transcurso temporal para informarme de cómo estaban situadas las piezas en el tablero ¿La forma más confiable de hacerlo? Internarme voluntariamente en el dominio ajeno y ponerme al tanto de todo por las mismas palabras de aquellos ignorantes que jamás sospecharían que fuese una vampiro de otro clan, y menos de presentarme en Londres en son de búsqueda de datos convenientes a tener en cuenta.
No solía tomar a nadie por estúpido, pero había casos inevitables. Después de todo por más que uno quiera, el Sol no puede taparse con un dedo. Y la idiotez de algunos XVIII tampoco.
- Tu tu ruru ru - tarareaba serenamente sin miedo a ser escuchada bajo el oscuro cielo nocturno, aquel que se prestaba para los paseos y muchas cosas más. En Londres todo era posible, y mucho más en la noche. Era algo conocido y palpable por todos aquellos que como yo, deambulaban en búsqueda de algo.

Luego de unos cuantos minutos andando sin pausa alguna y proyectando mi rostro cándido e hipócrita a todo aquel que me cruzaba decidí por descansar en una banca algo solitaria con respecto a las otras que por allí yacían, con hombres y mujeres sumergidos en diálogos extraños y poco recurrentes. Posé los ojos al frente notando un establecimiento, un negocio llamativo que se encontraba cerrado. Era una pequeña y casi imperceptible galería de arte, o eso deduje por los escasos cuadros expuestos tras el traslucido cristal que protegía a las desconocidas obras.
Dude un instante sobre si pararme y acercar mi persona a las mismas para contemplarlas con más detalle, como cada expresión artística merecía de por sí. Decline instantáneamente al pensar que la noche aún estaba en sus primeras horas, no había razón de apresurarse en absoluto.
Sonreí tontamente al recordar aquel grabado en mi mente sobre los beneficios del ser paciente.
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Re: La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

Mensaje por Eros M. Wells el Lun Sep 19, 2011 8:35 pm

Londres. Once de la noche aproximadamente. Verano. El sol se había ocultado horas atrás y, sin embargo, la brisa todavía estaba cargada de ese calor que producían sus rayos. Eros iba cubierto por una simple camisa de tirantes, pantalones de buen cuerpo y la bolsa que nunca se alejaba de él. Todavía me pregunto como es posible que en una sola bolsa [por muy grande que sea] es capaz de meter todo lo necesario para sobrevivir ¡Y la mayoría de humanos necesitan como mínimo dos maletas! No, él definitivamente no era para nada un humano normal porque siempre había sido diferente o, por lo menos, desde que su nueva consciencia se puso en marcha. La que dejaba atrás su niñez y adolescencia dando paso a una completa y total madurez. Madurez que llevó su tiempo en alcanzar la plenitud pero al fin y al cabo madured que consiguió después de mucho esfuerzo completamente solo. Si, porque siempre estaba solo. Viajaba solo. Trabajaba solo. Procuraba relacionarse nunca más de lo justo pero tampoco menos de lo que fuese necesario, después de todo, el dinero no le caería del cielo y lo necesitaba para continuar con su vida. Una vida que nunca cambiaba. Una vida que se vivía por y para una sola cosa. Pero esos eran pensamientos demasiado habituales en él, a veces, tenía la necesidad de distraerse con alguna que otra cosa. Con cualquiera que se le cruzara por el camino. Con el mismo suelo que pisaba; como por ejemplo en ese momento.

¿Qué es lo que le ha llevado hasta Londres? Eso es lo que posiblemente os estaréis preguntando. Y tiene fácil contestación. Como siempre; un encargo. Esta vez tenía que simplemente averiguar, claro que, si se interponían en su camino bien podía dar rienda suelta a su libertad. Siempre le gustaba cargarse a algún que otro vampiro. No eran los que a él le interesaban pero eran el mismo tipo de monstruos; chupa sangres. Había indagado lo suficiente en su historia como para saber prácticamente todo sobre ellos y, lo más importante, como acabar con ellos. Había entrenado día tras día y había practicado con los propios vampiros para que la próxima vez que se encontrara con "ellos" no acabar derrotado. Esta vez no sería él el vencido; se aseguraría de ello.

Las campanadas de una Iglesia próxima le desconcentraron de sus pensamientos. Levantó la cabeza para mirar al cielo; contempló la luna grande y altiva tanto como lo era el sol durante el día. Eso le recordó que era de noche y que posiblemente podría tener algún encuentro "amistoso", algo de pelea no le vendría mal. Continuó caminando y, de vez en cuando, observó a los que pasaban por su lado. Primero una pareja; agarrados de la mano. Sonrió de medio lado al mirarlos de reojo porque él no había echo algo semejante desde hacía demasiado tiempo como para recordarlo; no entendía demasiado el por qué entregarse a alguien que acabaría desapareciendo algún día. Él no haría lo mismo por segunda vez. Una curiosa apariencia le hizo apartar su vista de la pareja de enamorados, pareja que lentamente se alejaba. Pelirroja, maquillada y con un toque muy extraño una mujer era la que estaba sentada dos pasos más hacia delante de dónde él caminaba en ese momento. Y lentamente fue acortando la distancia hasta que pasó de largo. Pasó mirándola de reojo unos escasos segundos. Y sin más continuó el camino mirando de nuevo al suelo londinense con la imagen de la mujer pelirroja en su cabeza.
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Re: La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

Mensaje por Victoria Maguire el Mar Sep 20, 2011 2:39 pm

Sería tal vez por el ocio que generalmente se presentaba en algunos momentos de la noche, o simplemente por el incansable accionar de mi mente en cuanto a la realización de inesperados cuestionamientos se trataba, pero por algún motivo en el transcurso de cada jornada, tarde o temprano me preguntaba cosas de las que no tenía respuesta certera.
Opciones existían muchas, conocimientos también. Mi cabeza siempre fue como una esponja a la hora de adquirir múltiples puntos de vista y poseer la habilidad de defender cada uno de ellos, sumergiendo a mi persona en una objetividad envidiable por muchos, pues según me decían, era hasta beneficioso no generar un lazo idealista para con ciertas temas.

"¿Por qué a las personas les cautivaba tanto la idea de llamar la atención de otros?" Me cuestioné, pensando a la par también en que si esa pregunta fuese escuchada por alguien más podría llegar hasta a generar una sensación de hipocresía de mi parte ¿Por qué? La respuesta era ofrecida a simple vista. Estéticamente era una persona que acaparaba las miradas ajenas hasta el punto de parecer que la idea central en mi persona fuese solamente eso; sentirme observada, destacada por encima de la media. La verdad es que todo lo que reflejaba exteriormente era lo contrario a lo que la mayoría podría llegar a deducir.

Mis cabellos teñidos, mi excéntrico maquillaje y hasta mi peculiar vestimenta no eran más que un disfraz, pero no uno vaga e improvisadamente diseñado para capturar miradas y susurros ajenos. Mi exterior era un disfraz que se amoldaba con una personalidad previa y meticulosamente elaborada en un detallado todo que residía encastrado en mi mente desde hace años. Una actuación de guión memorizado.
¡Y qué beneficiosa que era! No habría sobrevivido sin esos artilugios que camuflaban mis verdaderas intenciones y juicios para con los otros. No hubiese alcanzado tantos logros, tantos recuerdos y tantos enemigos si no hubiese sido lo suficientemente inteligente como para notar que lo más aconsejable en esta vida inmortal era el no demostrar nunca la veracidad interna de un mismo. Las personas aman el tratar con enmascarados, pues adoran el circo. Yo solo les brindaría un espectáculo que captara su atención. Ya el mofarme de su ignorancia sin que siquiera sospechasen de ello era un premio para mi sola. Así también todo lo que recibía a sus inconscientes expensas.

Noté una mirada más entre todas las que había percibido en aquella noche templada y despejada. Más lo que apartó a la misma del resto fue el curioso intento de disimulación de dicho acto por parte de su dueño, quien siguiendo con su camino cuan hombre que se mueve ante la vida solamente por inercia y costumbre, fijo sus verdosos orbes sobre mi persona pensando tal vez que aquella jugada de observar de reojo sin detenerse no sería notada. Y tal muchos ni siquiera hubiesen tomado percance de ello. Pero yo si lo noté. Esa era otra de las razones por las que me diferenciaba de la mayoría, mucho más que por mis alocadas vestimentas. La notoriedad del todo, fuese lo que fuese.

- Con los ojos pegados al suelo, podría chocarse con lo que se le pare enfrente – conferí con tono cómico en dirección al solitario caminante pese a que éste pasó de largo frente a la banca donde desde hacía momentos yacía mi contempladora presencia.
Inconscientemente había advertido al desconocido sobre mi atención en él, una persona que a simple rasgos no se destacaba de los allí presentes. Sonreí al pensar que en la vida, existían también disfraces mucho más elaborados que el mío ¿Acaso el curioso de ojos esmeraldinos portaba uno de esos?
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Re: La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

Mensaje por Eros M. Wells el Mar Sep 20, 2011 10:59 pm

Eros iba perdido entre sus pensamientos pero las palabras de la chica no pasaron desapercibidas ¿Cómo hacerlo? La calle estaba prácticamente desierta y su voz resonó ligeramente alto aunque pudiera ser como un susurro, allí se escucharía hablar hasta el más necio. Él conocía esa sensación de soledad. La vivía constantemente y para su propio bien quería seguir haciéndolo hasta que sus días acabasen. Ahora la cuestión era ¿Pasar de largo o responder a la "llamada"? Una sutil llamada de atención que la pelirroja le estaba intentando dar; al parecer ambos se habían fijado el uno en el otro. Ella cabía decir que con su apariencia [ligeramente estrambótica] ya se hacía destacar pero y él ¿Qué tendría él? Allí sentada viendo a la gente pasar claro que se habría dado cuenta de que le había echado una fugaz mirada ¿Quién no? Posiblemente si de algo estaría harta precisamente era de que le echaran miradas. Unas más fugaces que otras. Paró sus pasos y permaneció con las manos alojadas en los bolsillos de esos pantalones ceñidos que portaba encima. No eran de los más cómodos que tenía pero si de los más ligeros a la hora de pelear y cuando iba por calles desconocidas siempre debía estar preparado para un buen combate. ¿Esa aparente "señorita" resultaría ser uno? Claro que se le había pasado por la cabeza. En los tiempos que corrían se le pasaba de cualquier persona que viera, el mundo había cambiado mucho; le había cambiado también a él. La miró de soslayo de nuevo pero esta vez volteando unos milímetros su cuerpo, dejándose ver al contrario que instantes atrás en los que únicamente continuó hacia delante con su camino. Ahora sus ojos pudieron hacerle una pasada algo más escrutada pero no por ello lenta, en unos segundos la hubo mirado, discretamente, de arriba a abajo. Hubiese sonreído de no ser porque él nunca sonreía.

Pensó en acercarse más ¿Para qué? Solo le había dedicado una frase de pasada, ni siquiera sabía si había echo bien parándose en lugar de continuar con su camino. ¿Tengo alguna otra cosa que hacer? Bueno, el encargo..pero ya estoy en la ciudad. Se dijo así mismo. No le gustaban ni los contratiempos ni las pérdidas innecesarias de tiempo pero precisamente era algo que le sobraba bastante. Nadie le esperaba nunca en ninguna parte. Tampoco tenía que rendir cuentas a superiores; inexistentes. Él era su propio jefe y su propio verdugo. Claro que tenía sus múltiples ventajas en este último. - ¿Qué te hace pensar que no percibo aquello que tengo delante? - Mi capacidad no es tan limitada ¿La tuya si?; continuó la frase para él mismo sin querer darla a conocer. Él no resultaría tan hablador y el echo de que resultase una completa desconocida tampoco influía demasiado. ¿Qué conocidos había echo a lo largo de su vida? Los de su pasado estaban completamente muertos y en el presente su apariencia física ya había echo el trabajo de mantener a la gente alejada; sobretodo a aquellos que no buscan más que molestar a otros. No era hablador. No se comunicaba sin un buen motivo. ¿Qué le había llevado a hacerlo ahora? Posiblemente el que esa curiosa chica le hablara de la nada sin conocerle de nada. Esa curiosa y extravagante muchacha.
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Re: La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

Mensaje por Victoria Maguire el Miér Sep 21, 2011 6:47 pm

La inmortalidad tenía regalías y desdichas. Eso era algo que cada caminante nocturno debía tener por seguro de buena o mala manera. Se podría decir que conmigo, aquella verdad se presentó de forma particular como tantas otras.
Algunos podrían tomar como toda una bendición el jamás perecer. Poder presenciar y ser parte de los cambios en la Tierra, en las sociedades. Palpar los maravillosos avances de la ciencia y de la tecnología a través de una vida sin límites, sin horizontes certeros.
Pero vivir eternamente era mucho más que eso. Era sumergirse en la costumbre progresiva del desmoronamiento humano con todos y cada uno de sus valores. Era ser espectador de la involución de una raza que habiendo generado tantas maravillas, no tenía la capacidad de recomponer los cimientos y estructuras de un relacionamiento educado, comprometido y solidario.
Esas y muchas cosas más serían lo que un par de ojos vampíricos tendrían que soportar infinitamente. Y estaba más que claro que no todas las mentes estaban condicionadas a soportar aquella inmensa carga. No era novedad el enterarse de cómo un que otro chupasangre se entregaba por sí solo a las fuerzas de la Resistencia o de aquellos que solían hacer “justicia” para con los enemigos del Sol.
Con todo lo que conllevaba, aún mantenía una estrecha relación con la raza humana. Una que iba claramente más allá de la simple necesidad para sobrevivir, pues, más que la obligación de apagar la sed de mis entrañas con el fluido carmesí que recorre sus cuerpos, es la necesidad de explorar sus personas, sus historias lo que más me acercaba a estos.

Fui humana y nunca lo olvidaría. Y en base a eso también, mi automática decisión de conformar parte del Clan XXV, promotor de la visualización de los humanos como algo más que alimento. Sangre con pensamientos, con valores, con memorias. Esa era la forma correcta de verles o por lo menos eso pensaba yo, curiosa innata que adoraba saciar mi hambre no solamente de una latente yugular, sino de todo aquello que la víctima conllevase con su persona, por más que internamente ésta estuviese carente de aquellas pautas morales y estructurales que aún permanecían en mí a lo largo de todas las generaciones con las que había convivido.

Y sí, ítems como el respeto y la amabilidad ya no estaban presentes en las personas. Hasta en su sangre podía notarse dichas faltas, como ingredientes que se pierden dejando ahora alimentos con específicos sabores que tarde o temprano pasan a extrañarse.
De todas formas el recuerdo de esas costumbres permanecía intacto en mi mente y tal vez por ello era que para la sociedad presente solía parecer tan rara, tan diferente.
- Porque no eres consciente siquiera de lo vulnerable que eres por la espalda – le respondí seriamente al tajante caballero a la par que hacía un leve gesto con mi mano derecha, en son de señalarle la rajadura presente en la pesada bolsa que acarreaba quien a primer instancia lucía tal y como cualquier humano de la época; soberbio y desconfiado hasta con quien le da aviso de su falta.
Sé que no lo había hecho de la manera más clara, pero fui amable al darle notoriedad de su problemilla, incluso en aquella forma metafórica y compleja. Pero eso era parte de mi deleite, testear la mente ajena, su inteligencia. Después de toda aquella advertencia educada podría ser la que me diera paso a alimentarme mucho antes de lo que tenía pensado esa semana. Y a dejarse llevar solamente por aquello que odiaba tanto, lo superficial, no podía negar que todo lucía apetitoso.
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Re: La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

Mensaje por Eros M. Wells el Jue Sep 22, 2011 1:46 pm

El cazador no era capaz de apartar su mirada de ella en un principio ¿Por qué? Simple, destacaba demasiado; demasiado para lo que el entendimiento de él era capaz de llegar a entender. Siempre intentando pasar desapercibido, caminando por la oscuridad. Así era como caminaba Eros por la calle y no precisamente porque le importara demasiado que la gente le mirara o hablase sobre él sino porque desde ya mucho tiempo atrás había odiado el sentir esas miradas sobre él. Antes inclusive siempre se había preocupado o había buscado pelea insensata contra todo aquel que viera cuchichear cerca suyo "¿Qué estas mirando?" "¿Qué dices?" Esas y muchas otras preguntas altaneras estaba acostumbrado a recitar aun cuando su receptor fuese un hombre que le superara en dos cabezas tanto de largo como de ancho. Imprudente. Joven al fin y al cabo. Y con el tiempo esa juventud se había ido marchitando, ahora se controlaba y controlaba tanto su ira como sus pensamientos. Incluso a veces también podía controlar su cuerpo. Solo a veces..Porque eso si era algo difícil de controlar. Solo podría reprimirlas de cara para afuera, por dentro era imposible ignorarlas y, sin embargo, sabía que tenía que vivir con ellas día tras día. Era algo con lo que tenían que lidiar los humanos "¿Los vampiros tendrán sentimientos?" Él mismo se contestaba a esa pregunta con un No tajante, se negaba a creer que los tuvieran a pesar de que muchos de los que se habían topado en su camino parecían ser completamente humanos. Qué estupidez..

Cuando por fin "puso los pies en el suelo", es decir, que se distrajo de su propia mente. Cayó en lo que la muchacha le estaba comentando. ¿Vulnerable por la espalda? ¿Yo? Ah si, claro, no me conoce. Se hubiese carcajeado a modo de burla de no ser porque él no hacía esas cosas. Solo contra sus enemigos y con el único fin de joderles más de lo que lo podría estar haciendo con alguna arma. Echó una mirada hacia detrás para hacer una mera comprobación a lo que se pudiese estar refiriendo ¿No lo habría dicho en vano, no? O tal vez sí, le extrañaba que de una mirada siendo lo fornido que era le pudiese encontrar vulnerable. ¡Voilà! Ahí estaba la vulnerabilidad, en una pequeña raja exterior a la bolsa. Raja por la que sobresalía una punta metálica. Chasqueó la lengua y entrecerró los ojos molesto. Ya ni siquiera las hacen de materiales decentes. Caminó en pasos ligeros hasta el banco donde momentos antes había estado la chica y deslizó la bolsa por sus hombros hasta apoyarla sobre él. La había rajado una de sus armas, la cuestión era, ¿habría visto ella lo que había dentro?. - Tener un roto en la bolsa no significa ser vulnerable - fue el único comentario que hizo en respuesta a las palabras ajenas. No, definitivamente por ese roto no se sentía vulnerable. Hacía ya mucho tiempo que había dejado eso atrás y ganárselo desde luego que no había sido tarea fácil. - Gracias - esa palabra no era muy frecuente en él. Tampoco era frecuente que un desconocido le parara en medio de la calle para hablar, a veces ni siquiera lo hacían los conocidos, pero si la chica no le hubiese advertido posiblemente el roto se habría echo por cada paso que daba más grande hasta acabar tirando todas sus cosas por el suelo. Y eso si que habría sido una completa y jodida molestia.
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Re: La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

Mensaje por Victoria Maguire el Jue Sep 22, 2011 11:42 pm

¿Hasta qué punto una persona puede llegar a ser lo suficientemente buena para esconder lo que realmente es? La respuesta no radicaba en todos los artilugios que alguien pudiese llevar consigo para conseguir su cometido. Claro que no. La respuesta a la cuestión pertenecía al espectador y su atención, su meticulosidad y hasta de su paciencia para notar aquellas pequeñas pero gigantes pistas que cualquier ser, por más perfecto que fuese en su actuación dejaba entrever en momentos de leve inconsciencia.
Tan clara era la fina línea que por un descuido podría derrumbar todo un plan así como dejar en evidencia mi propia esencia que todo movimiento, todo gesto y toda respuesta debían ser pensados con antelación ¿Pero siendo consciente de ello, acaso lo hacía? Pues no. Y no lo creía necesario. No había mente aún, en más de 100 años de llevar viva que fuese capaz de llegar a la conclusión de que era una vampiro. Y quien lamentablemente llegaba al final de la investigación moría. Así de simple, por el peso de la vejez o del asesinato sin piedad. Supongo que aquellas almas errantes en otro mundo comprenderían que la más fiel servidora de quien lideraba el Clan XXV no podía darse ciertos gustos. El público conocimiento de la identidad era una de esas cosas. Si eso pasara, mi propia vida pasaría a ser una débil bolsa que con el peso de quienes me buscaban lentamente se iría rajando hasta la llegada del inevitable callejón sin salida, ese del que muy pocos saben escapar.

Sonreí levemente al cuestionarme si aquel caballero sería uno de ellos. Mis ojos vislumbraron la evidencia, y no iba a dejarla pasar por alto. Sin dudarlo dos veces me acerque hasta aquella bolsa rajada con un ceño preocupado “Que incidente tan conveniente” sellé solamente para mí, cuando pasé el dedo índice de la mano derecha sobre la afilada punta de lo que parecía ser un objeto brillante ¿Un arma quizá? Hasta ese momento solo podía dar fe que solamente se trataba del culpable de aquel inoportuno deshilache.
- ¿Supongo que no hay necesidad de responder esa pregunta ahora no? – le comenté, finalizando con leve guiño cómplice, gesto resaltador de ese pequeño corazón en tono carmesí que solía dibujar bajo mi orbe derecho.

Aún mantenía la yema del dedo sobre el vértice de aquel desconocido objeto, como si de cierta forma aquella acción me diera poder sobre el serio y atractivo hombre. Su poco hablar me daba paso a querer saber más ¡Maldita curiosidad! Siempre acechándome involuntariamente. Pobre de mí, que jamás le daba la espalda.
- … Y menos aquí, no estamos en una zona segura – añadí astutamente. Ni le conocía y le daba la pista que no pertenecía a Londres, conllevando ese a no ser parte de aquellos que la gobernaban. Después de todo, no mentía. Lejos estaba de ser una XVIII, pero no tanto de beber sangre para vivir como ellos. Un pequeño detalle omitido. Eran por esas pequeñeces que siempre salía airosa frente a todos.
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Re: La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

Mensaje por Eros M. Wells el Vie Sep 23, 2011 9:13 pm

Eros no acababa de entender a la pelirroja cuando hablaba pero captó el guiño que le dedicó tras esa frase, aparentemente cómplice. Cuánto más la miraba más extraña le parecía ¿Por qué se sorprendía tanto? Dados los tiempos que corrían ¿Quién no era extraño? Él mismo podía resultar un completo extraño en su propio mundo, ya ni siquiera lo conocía. Cada vez había más de esas criaturas a las que odiaba tanto y menos de las suyas, humanos. Porque había humanos, pero humanos que o bien te traicionaban o bien solo buscaban en ti protección ¿Cuántas veces se había encontrado con estos? en muchas ocasiones y aliados sin embargo demasiado pocas. Tampoco se quejaba. No necesitaba a nadie más en su vida, no quería a nadie más en su vida, pero eso incluía a aquellos que pretendían engañarle. A ese tipo de personas tampoco las quería en su vida. Solo ¿Tanto costaba de entender? ¿Se arrepentiría si le concedían su deseo? Nunca lo sabría porque nunca estaría tan solo como siempre él había mascullado querer. Nunca sería el único en la faz de la tierra y nunca experimentaría semejante sensación de aburrimiento; sensación que aunque todavía no conocía lo suficiente no querría conocer nunca. Él no era consciente de eso ¿Pero a caso años atrás no había sido consciente de lo sobrenatural y sin embargo existía? Una situación parecida e igual de peligrosa.

Observó la curiosidad de la chica por lo que llevaba dentro de la bolsa, era estúpido ocultarlo ¿Quién podría ir por esas calles solitarias durante la noche sin llevar ningún tipo de protección? Ah sí, algún estúpido turista que, posiblemente, no tendría una vida demasiado duradera. O tal vez si duradera pero muy poco placentera. Él nunca sería ninguna de las cosas. Nunca digas nunca jamás. Se recordó que en el pasado había nombrado mucho esa palabra aun cuando luego la vida le había sorprendido con momentos bastante duros - No me digas.. - añadió con un tono bastante claro de ironía ¿Ella le avisaba que estaban en una zona de peligro? Esa no era la cuestión, la cuestión era cuando no estaban en una zona peligrosa. Eros siempre tenía un "ojo abierto", una daga escondida bajo la almohada o en su mano mientras dormía. Los tiempos en los que podía confiar en otros para su propia protección acabaron hacía mucho tiempo, cuando tenía a alguien que pudiese protegerle. Cuando no sabía que había algo tan peligroso de lo que necesitara protección. Él y todos, tal vez él algo más al haberse cargado probablemente a algunos amigos o amantes de otros chupa sangres. Él nunca se involucraba sentimentalmente con ellos. No le interesaba. En ese momento lo que le interesaba era como solventar el echo de que había una raja en su bolsa que se haría más grande de no hacer algo para evitarlo. Soltó un suspiro, aburrido. Realmente estaba aburrido. Echó la bolsa a un lado y se dejó caer sobre el banco. Nadie estaba esperándole en ninguna parte, como siempre. Así que tampoco tenía prisa por llegar a ningún sitio como él siempre lo llamaba. "Ningún lugar". - Y si es una zona peligrosa ¿qué hace una mujercita como tú tan sola? - Ya sabía de sobras que de la niña loca que aparentaba no tenía más que lo de loca porque posiblemente una "niña" en el tono más infantil de la palabra allí no estaría, ni siquiera acompañada. Sin embargo, por hacerse él un poco el tonto, tampoco iba a pasarle nada.
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Re: La Paciencia Conoce Mejor || 19 de Marzo || 23:00hrs || Reservado

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